• Silencio

Por más que tenga cosas que decir, que reclamar, que comentar… tiendo a callarlas si creo que harán más daño de lo que aportarán.
Y que calle no quiere decir que no me importe, que no piense, que me sea indiferente, que no extrañe; al contrario, conservo todos los recuerdos añejándose para cuando los tiempos malos se acerquen.
El silencio es otra forma de hablar, que es tan difícil entender.

Silencio

Shhhh! Haz silencio. Deja de hablar todo el tiempo. En esta época del año, si quieres colaborar con algo mínimo para mejorar la armonía de todo y de todos, busca el silencio.
En la oficina, todos apurados por terminar. En el supermercado, todos apurados por comprar, discutiendo, quejándose. En el shopping, gastando, charlando, buscando el regalo indicado. Ruido por todos lados. ¿Puedes hacer callar a toda esa gente? ¿Puedes silenciar todos esos sonidos? No. Lo único que puedes realmente hacer el callarte a ti mimo, silenciar tus ruidos.
El silencio no solo implica dejar de hablar. Cada movimiento que haces genera un ruido, intenta escuchar los ruidos que haces al moverte y luego quédate quieto silenciando el ruido de tu movimiento. Si te rascas la nariz, te mueves y generas ruido, deja que la nariz se rasque sola.
Si practicas tai chi o chi kung puedes realizar una postura estática. Las posturas estáticas, como abrazar el árbol o el árbol en el río, buscan la quietud absoluta del cuerpo en primer lugar, luego profundizan el silencio hacia el interior. Si meditas, ya sabes de lo que hablo.
Cuando te quedas quieto puedes escuchar tu mente. Lo que sucede en tu cabeza, tus pensamientos y percepciones generan tus movimientos. No sabes porque te mueves pero lo haces. Si dejas de moverte escucharás los pensamientos que generan tus movimientos. Observa esos pensamientos, resiste los impulsos, no reacciones, solo observa.
Verás que los pensamientos pasan. Si esperas unos segundos sin moverte, el pensamiento desaparece. Aparecerá otro, vuelve a esperar, se irá. Cada vez serán menos y menos.
Cuando silencias tu mente puedes escuchar lo que sucede dentro de tu cuerpo. Escucha tu respiración, verás que hace ruido, a veces mucho ruido. Para silenciar la respiración debes llevarla al abdomen y dejarte llevar por ésta. No respires porque quieres respirar, tu cuerpo sabe respirar solo, confía en él. Deja que el cuerpo, no tu mente, guíe el proceso. Cuando necesites, inspira, cuando necesites, exhala. Si te apuras en respirar, haces ruido.
Todavía no te mueves, dejas pasar tus pensamientos y escuchas tu respiración. Siente tu corazón, los latidos y la sangre que sale del mismo, fluye hasta los confines de tu cuerpo, las yemas de los 20 dedos, y luego regresa. La sangre circula alterada todavía y hace ruido. Lleva tus emociones. Observa lo que sientes, las emociones también pasan. No busques justificaciones, no reacciones. Estás bien exactamente como estás, no hace falta más nada. No hace falta que te defiendas.
Por debajo de todo eso, está tu energía. ¿Circula? Escúchala. Si hay ruido, hay bloqueos. Silencia esas congestiones de energía en tu cuerpo soltándolas, deja que se vayan a la tierra, no las necesitas. No te apegues a ellas, confía en que el silencio es más bello que aquello a lo que te aferras.
Disfruta ahora el silencio.
Abre tus sentidos, percibe lo que sucede a tu alrededor. Todavía están todos corriendo en la oficina o gritando en el shopping. Alrededor tuyo todo sigue igual, pero tú estás el silencio, porque el silencio se encuentra dentro de uno mismo.
Felicidades!

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