• …y qué hago yo ahora para salir de este hoyo

Lo más importante no es lo que nos sucede, sino lo que hacemos al respecto.

Cada una de nuestras acciones e impulsos, dejan una impronta; cuando ésta se repite se convierte en una rutina, la rutina crea un canal y tanto la energía como otras cosas materiales empiezan a fluir y a canalizarse más y más, en esa dirección. Una vez que se ha establecido firmemente una rutina, es difícil cambiarla. Si queremos modificar nuestro comportamiento, hemos de hacer un gran esfuerzo para conseguirlo.

Cada vez que hacemos algo nos sentimos psicológica, emocional e incluso moralmente condicionados de un modo que hace posible el hecho de que nos comportemos de la misma manera la próxima vez.

¿Cómo podemos establecer los cambios necesarios en nuestras actitudes para lograr eliminar esos impulsos y lograr efectos positivos, tanto a nivel físico como mental y emocional, que nos lleven a un estado de equilibrio y felicidad?.
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Veamos cuáles son las primeras condiciones que debemos cumplir para iniciar nuestro proceso de sanación y de cambio:

voluntad: lo primero es tener voluntad de cambio; la voluntad pone en marcha el proceso de transformación de una forma activa y consciente y pasa por el reconocimiento de nuestra dolencia, de nuestros sufrimientos, odio, codicia, frustración, envidia, miedo al cambio…,

compromiso: es la renuncia a este estado, a este sufrimiento, la renuncia actuará como el combustible que nos impulsa una y otra vez para que la acción que hemos decidido tomar no cese hasta el final.

fe: desarrollar una confianza en que existe un modo de superar y eliminar para siempre este sufrimiento.
Si conseguimos que esta fe sea sólida, basada en la comprensión y no en una creencia ciega e inconsistente, conseguiremos un sentido a nuestra vida que nos aportará una fuerza de incalculable valor.

Discernimiento: Identificar la naturaleza de nuestros sufrimientos, distinguir qué cosas o acciones son “amigos” es decir nos aportan bienestar y felicidad que otras son “enemigos” nos dirigen una y otra vez al “hoyo” (sufrimiento).
Hasta ahora hemos permanecido dominados por una mente errónea, pero la comprensión de la naturaleza de nuestro sufrimiento, nos ayudará a tomar las riendas de nuestros pensamientos, palabras y acciones y por tanto de nuestra vida.

Lo que vemos, lo que pensamos y lo que sentimos, tiene que ver con nuestros apegos, percepciones e interpretaciones. Todo es una cuestión de perspectiva. Es así como construimos nuestra realidad.

Buda Shakyamuni dijo: Allá donde vayamos y allá donde estemos nos seguirá el resultado de nuestras acciones.

Helio Corbí


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