SOBRE REIKI‎ > ‎

• PRINCIPIOS DE REIKI O GOKAI (5 PRECEPTOS)


Reiki como sistema de sanación surge del contexto espiritual del Japón de finales del Xiglo XIX, una tierra influenciada por el Budismo, el Shinto, el Animismo… y con un gran conocimiento de todo el sistema energético del ser humano, avalado por siglos de investigación y observación de los procesos naturales macrocósmicos y microcósmicos. En la tradición Budista Tibetana, así como en otras tradiciones espirituales del mundo, la medicina verdadera es la del alma y esa medicina no es otra que el estado del satori”, “iluminación”, “liberación”, “nirvana”, etc. un estado de intima relación y unidad con todo cuanto existe. Por tanto podemos decir que el Reiki es un vía de iluminación y desarrollo de la conciencia desde un punto de vista Holístico y tendente a la realización espiritual de todos los seres que integra la sanación física, mental y espiritual del adepto o paciente. Es por esto que es de vital importancia el estudio, la meditación y la práctica de los Gokai (principios de Reiki). Estos principios éticos están basados en la compasión hacia todos los seres vivos y nos ayudan en el camino de la liberación de toda negatividad y por tanto en la sanación y en el crecimiento espiritual. 

Comprometerse con los principios de Reiki, es de alguna forma comprometerse con la tarea del que recorre el camino del bodhisattva, incluyendo esta práctica en nuestras vidas conseguimos almacenar méritos y comprender la sabiduría para beneficio de todos los seres conscientes. Por medio del diligente cultivo de la sabiduría y los méritos, llegaremos a alcanzaár el Satori. En otras palabras, caminar por la senda del bodhisattva es la causa de la budeidad; la budeidad es el resultado de haber llevado a cabo la práctica del bodhisattva que en sánscrito significan “iluminación” y “ser consciente”



Místico arte para invitar a la felicidad 
Milagrosa medicina para curar todas las enfermedades


PRINCIPIOS DE REIKI O GOKAI (5 PRECEPTOS) 

Sólo por hoy – KYO DAKEWA 

No te enojes – IKARUNA 

No te preocupes – SHINPAI SUNA 

Con agradecimiento – KANSHA SHITE 

Trabaja diligentemente – GYO WO HAGEME 

Sé amable con los demás – HITO NI SHINSETSU NI 



Los 5 Gokai conforman básicamente la parte espiritual de Reiki, podríamos decir que son el Dharma del Reiki.

¿Qué es el Dharma? Es el camino, es la verdad, nos enseña el modo de vivir.

¿Cómo enseña el Dharma el modo adecuado de vivir? El Dharma tiene que ser hallado a través del examen de tu propio corazón y mediante la observación de lo que es verdadero y de lo que no lo es, de lo que es equilibrado y de lo que no es equilibrado.

El Dharma no está muy lejos. Está directamente con nosotros. El Dharma no se trata de ángeles en el cielo ni de ninguna otra cosa como ésa. simplemente es acerca de nosotros, acerca de lo que estamos haciendo ahora mismo. Obsérvate a ti mismo. Algunas veces hay felicidad, otras veces sufrimiento, en ocasiones bienestar, aveces dolor… éste es el Dharma. ¿Lo ves? Para conocer el Dharma, tienes que leer tus experiencias.

Al principio cuando leemos los cinco preceptos nos puede parecer que son demasiado escuetos y nos resulta un poco difícil de interpretar, por eso es crucial que atendamos a su explicación. La razón para escuchar y repetirnos los cinco preceptos es provocar cierta transformación en nuestra mente; de otro modo tu mente se quedará tal como estaba.

El Dharma de los cinco preceptos debemos utilizarlo como un espejo, por ejemplo; para ver si tienes la cara limpia o no, debes mirarte en un espejo, entonces podrás eliminar cualquier mancha en tu rostro. Examinas tu propio continuo mental en el espejo del Dharma: escuchas el Dharma para comprobar si tu mente tiene alguna falta. Si encuentras alguna, debes sentirte dolido/a y pensar: “¡qué he hecho!” entonces querrás hacer todo lo posible para liberarte de las faltas. Los Cuentos de Yataka nos dicen:

Cuando veo las formas de mis acciones dañinas 

Claramente en el espejo del dharma, 

Mi mente se siente atormentada; 

Ahora, debo volverme hacia el dharma. 



Mas allá del tiempo y del lugar, toda práctica del Dharma alcanza su culminación en el punto donde no hay nada. Es el lugar de la renuncia, del vacío, el lugar donde nos desprendemos de nuestros agobios. Este es el objetivo último de Reiki.



(KYO DAKEWA) SÓLO POR HOY
(Darse cuenta) 

Esta frase es la llave que hace posible la transformación, la que permite que los cinco preceptos puedan llegar a hacerse realidad.

SÓLO POR HOY, quiere decir CONSCIENTE DEL AQUÍ Y DEL AHORA y lo podríamos resumir como DARSE CUENTA.

En el instante que nos damos cuenta se abre la posibilidad del cambio, si no es así nuestras mentes continuaran como estaban.

Es por esto que SÓLO POR HOY (DARSE CUENTA) es condición indispensable para la consecución de los preceptos y por eso precede a cada principio de Reiki.

DARSE CUENTA debe ser como nuestra Estrella Polar, que siempre está presente y nos guía hacia el camino correcto. Debemos entender correctamente esta idea, de manera que la pauta a seguir con cada precepto sería por ejemplo:


Aquí, en este momento, me doy cuenta de mi enfado y lo elimino rápidamente, antes de que me pueda dañar a mí y a los demás.


Realmente sólo existe un eterno presente. El pasado es sólo un sueño y el futuro depende de tu presente. Lo que somos ahora es el resultado de lo que fuimos antes. Lo que seremos en el futuro, será el resultado de lo que somos ahora. Por tanto, debemos tratar de mantener la mente en el presente, aquí y ahora, porque es lo verdaderamente real. La linealidad del tiempo es un condicionante de nuestra percepción, a fin de que las cosas no acontezcan todas de una sola vez.

El “hoy” es una colección de momentos. Los Principios de Reiki nos enseñan a vivir plenamente cada uno de todos los momentos de todos los días.

Muchos de nosotros esperamos exageradamente para hacer lo que precisa ser hecho ahora, en un mundo que sólo concede un día cada vez, sin garantía alguna del mañana. Deberíamos empezar cada mañana como si fuese el último. No debemos dejar la vida se nos escurra entre los dedos viviendo el pasado o el futuro.

Si quisiéramos ser felices mañana, intentemos serlo hoy. La mejor preparación para el mañana es concentrar toda la imaginación y el entusiasmo en la perfecta ejecución del trajo de hoy







(1) (IKARUNA) NO TE ENOJES
(práctica la paciencia) 


Este principio de Reiki se refiere en general a todas las emociones negativas, como la pereza, la envidia o el rencor, pero especialmente el enfado por ser algo extremadamente venenoso.

El odio o enfado es una de las perturbaciones mentales más comunes y destructivas que nos afecta casi todos los días.
Es importante reconocer la verdadera causa de nuestra infelicidad. Si continuamente culpamos a los demás de nuestros problemas es porque estamos dominados por los engaños.

Si de verdad disfrutáramos de paz interior y controláramos nuestra mente, no nos enfadaríamos ante las circunstancias adversas, y tampoco culparíamos a los demás ni los consideraríamos nuestros enemigos.

La persona que ha subyugado su mente y ha eliminado el odio considera que todos los seres son sus amigos.

Este es el poder de una mente controlada. Por lo tanto, la mejor manera de librarnos de nuestros enemigos es eliminando el odio de nuestra mente.

Si somos capaces de reconocer los malos pensamientos antes de que se conviertan en odio, nos resultará más fácil controlarlos. De este modo, no correremos el riesgo de reprimir nuestro enfado y de que se convierta en rencor.

Controlar el enfado no es lo mismo que reprimirlo. Esto último lo hacemos cuando ya domina nuestra mente, aunque no lo reconozcamos. Pretendemos no estar enfadados y controlamos nuestras acciones, pero no el odio propiamente dicho, 
esto es peligroso porque el enfado continuará creciendo en nuestra mente hasta que un día termine desbordándose.

En cambio, cuando controlamos el enfado, sabemos lo que está ocurriendo en nuestra mente. Somos conscientes de cómo surge y de que si dejamos que siga aumentando, nos causará enorme sufrimiento, y tomamos la decisión de responder de manera más constructiva.

De este modo, evitaremos que el odio se desarrolle y no tendremos que reprimirlo. Cuando aprendamos a controlar el enfado, seremos felices tanto en esta vida como en las futuras.

Por lo tanto, aquellos que desean ser felices deben esforzarse por liberar su mente del veneno del odio.


¿Por qué nos enfadamos?:
El odio surge como resultado de nuestro malestar al enfrentarnos con circunstancias adversas.

Si no podemos satisfacer nuestros deseos o nos encontramos en una situación desagradable, es decir, si tenemos que soportar algo que no nos gusta, perdemos el control de nuestra mente y enseguida nos deprimimos, e
ntonces, este malestar se convierte en odio y nos sentimos cada vez peor.

La otra situación en la que nos enfadamos es cuando tenemos que enfrentarnos con lo que no nos gusta. Cada día nos encontramos con circunstancias desagradables, desde que nos pisen un pie o tener una discusión con nuestra pareja, hasta que se declare un incendio en nuestra casa o nos diagnostiquen una enfermedad grave, y nuestra manera habitual de reaccionar ante estas adversidades es deprimiéndonos y enfadándonos.

Sin embargo, por mucho que lo intentemos, no podemos evitarlas. No podemos asegurar que a lo largo del día no nos vaya a ocurrir alguna desgracia o incluso que nos muramos, es imposible controlar las circunstancias.

Desventajas del enfado:
El antídoto contra el odio es la paciencia, el cultivo de la paciencia, no permite responder de un modo menos impulsivo y por tanto más ponderado, lucido y acertado, más acorde con la realidad.

El odio es un estado mental doloroso por naturaleza. Cuando el odio nos domina, perdemos la paz interior y nos sentimos incómodos e inquietos. Nos cuesta dormir y aunque lo consigamos, no podemos descansar. Cuando estamos enfadados, no podemos divertirnos e incluso la comida nos parece repugnante.

El odio convierte a la persona más atractiva en un demonio con el rostro encendido. Cuando nos enfadamos, aumenta nuestro malestar y, por mucho que lo intentemos, no podemos controlar nuestras emociones.

Uno de los peores efectos del odio es que perdemos el sentido común y nos negamos a ser razonables. Deseamos vengarnos de aquellos que nos han perjudicado, y para conseguirlo corremos grandes riesgos. Para vengarnos de las injusticias que creemos haber sufrido, estamos dispuestos a arriesgar nuestro trabajo, nuestras relaciones e incluso el bienestar de nuestra familia.

Cuando nos enfadamos, perdemos la libertad de elección y vamos de un sitio a otro poseídos por una cólera incontrolable. En ocasiones, incluso dirigimos este odio contra nuestros seres queridos y otras personas que nos han ayudado. En un ataque de ira, olvidando la infinita bondad de nuestros familiares y amigos, podemos llegar a agredir a las personas que más apreciamos. No es de extrañar que una persona que está siempre enfadada pierda sus amistades.

Esta pobre víctima de su propia hostilidad consigue que los demás la abandonen y que hasta sus seres queridos se olviden de ella.


Cómo tratar con el enfado:
Puesto que no podemos satisfacer todos nuestros deseos ni evitar las situaciones que no deseamos, debemos encontrar otro modo de reaccionar ante las dificultades. Hemos de aprender a practicar la paciencia.

La paciencia es una mente que acepta por completo y con alegría cualquier circunstancia en la que nos encontremos. No se trata de mordernos la lengua y aguantar lo que nos echen, sino de aceptar la situación sin pensar que debería ser de otro modo.

Siempre es posible tener paciencia, puesto que ninguna circunstancia es tan adversa que no podamos aceptarla con paz, serenidad y una mente abierta.

Cuando la virtud de la paciencia está presente en nuestra mente, es imposible que nos gobiernen los malos pensamientos. 

Existen numerosos ejemplos de personas que han conseguido tener paciencia incluso en circunstancias extremas, como al ser torturadas o sufrir los efectos de una enfermedad grave. Aunque estaban desvalidas y no tenían esperanzas de recuperación, en el fondo de su mente encontraban paz.

Si aprendemos a aceptar las pequeñas dificultades de la vida diaria, nuestra capacidad para tener paciencia aumentará y descubriremos la felicidad y libertad que nos proporciona esta práctica.

La práctica de la paciencia:
Si practicamos la paciencia de aceptar voluntariamente el sufrimiento, mantendremos la serenidad incluso al experimentar dolor y sufrimiento. Si mantenemos en todo momento este estado apacible con la ayuda de la retentiva mental, no nos dejaremos llevar por el desánimo.

En cambio, si tenemos malos pensamientos, no podremos impedir que surja el odio. Por esta razón, Gueshe Chekhaua dice: “Depende siempre sólo de una mente feliz”.

Si es posible resolver una situación adversa, no hay razón para enfadarnos, y si es imposible, tampoco nos sirve de nada hacerlo. ¿Qué beneficios logramos con ser desdichados? Debemos aplicar este razonamiento a cualquier circunstancia.

La paciencia de aceptar voluntariamente el sufrimiento no consiste en quedarnos impasibles ante una situación. Si es posible mejorarla, por supuesto que debemos hacerlo, pero sin enfadarnos ni deprimirnos.

Por ejemplo, si nos duele la cabeza, no hay ninguna contradicción entre tomar una aspirina y practicar la paciencia, puesto que hasta que surta efecto podemos aceptar el dolor. Si, en cambio, rechazamos este último, nos pondremos nerviosos y, como resultado, el dolor aumentará.

En lugar de dejarnos llevar por las emociones, hemos de analizar si resulta útil enfadarnos en estas circunstancias. No tenemos por qué deprimirnos cuando las cosas no son como deseamos.

Aunque hasta ahora esta ha sido nuestra manera de reaccionar ante las dificultades, debemos darnos cuenta de que no funciona y responder de manera más positiva y realista.







(2) (SHINPAI SUNA) NO TE PREOCUPES
(Considera las desventajas del apego) 


El prefijo “pre” significa anticipar, es crear un raciocinio por medio de pensamientos deductivos, y suposiciones; o sea sufrir por anticipado. Preocupándonos, sufrimos en vano si el problema no llega a surgir; o bien sufrimos doblemente cuando surge. Preocuparse antes de tiempo es preocuparse dos veces. La preocupación es una de las peores formas de actividad mental. Es inútil, es una energía mental desperdiciada, que nos deja ansiosos durante el día y tensos por la noche. No debemos recargar nuestros días con preocupaciones innecesarias. La ira y la preocupación producen reacciones bioquímicas que nos consumen. La preocupación se transforma en tristeza y ésta en veneno para nuestro cuerpo.

Nuestra salud mejora casi inmediatamente cuando nuestra preocupación concluye. Seleccione sus pensamientos, por que su mente no es un basurero.

La preocupación surge de nuestras preguntas acerca del futuro. No crea que preocuparse por el futuro le proporcionará mejores condiciones para vivirlo, viva el hoy, para ello es muy importante desarrollar la cualidad de la mera atención. Al desarrollar esta cualidad empiezan a producirse ciertos cambios básicos en la forma en que vivimos nuestras vidas. Nuestras consignas ahora son “sé, aquí y ahora”, vivir en el momento presente. El problema es cómo hacerlo. Nuestras mentes permanecen sobre todo en el pasado, pensando en cosas que ya han sucedido; o planeando el futuro, imaginando lo que va a suceder, a menudo con ansiedad o preocupación. Reminiscencias del pasado, fantasear sobre el futuro; generalmente es muy difícil estar asentado en el momento presente. La mera atención es esa cualidad de la consciencia que nos mantiene vivos y despiertos en el aquí y ahora, Quedándonos en el momento, experimentando plenamente eso que está ocurriendo.

Hay una historia zen que habla de vivir en el momento.

Dos monjes budistas volvían por la noche a su templo. Había llovido y el camino estaba muy embarrado. Llegaron a una intersección donde había una bella muchacha, incapaz de cruzar la calle debido al barro. Al momento, el primer monje la cogió en sus brazos y la cruzó al otro lado. Después los monjes continuaron su camino, Más tarde, esa noche, el segundo monje, incapaz de contenerse más tiempo, le dijo al primero: “¿Cómo has podido hacer eso? Los monjes no debemos ni mirar a las mujeres y mucho menos tocarlas, especialmente a las jóvenes y bonitas”. “Yo he dejado a la muchacha allí”, dijo el primero monje, “¿tú aún la llevas?”. 

Conforme se va desarrollando la cualidad de la mera atención, percatándonos de lo que sucede dentro y alrededor nuestro, empezamos a experimentar y responder al presente con una mayor espontaneidad y libertad.

La mera atención también lleva la mente a un estado de sosiego. Una mente no adiestrada es a menudo reactiva; se aferra a lo agradable y condena lo desagradable, agarrándose a lo que le gusta y apartándose de lo que le disgusta; reacciona con codicia y odio. Un desequilibrio agotador de la mente. Cultivando cada vez más la mera atención, empezamos a tener una experiencia plena y total de lo que está sucediendo, con una mente sosegada y equilibrada.

Transforma la preocupación en ocupación y prepara el futuro si cuestionarlo. El necio se preocupa, el inteligente se ocupa, el sabio sonríe. El mundo es un espejo: si le sonreímos, él nos sonreirá. Reír es un gran remedio y no cuesta dinero.

Hay mucha gente que pasa tanto tiempo preocupándose de su salud que no tiene tiempo para disfrutarla.

El ser humano es lo que demuestra ser. La preocupación excesiva se transforma en miedo. Lo que tú temes tú lo crearás, serás perseguido por lo que más temes; atraerás aquello que temes. El miedo atrae como un imán, el miedo es también el peor de los consejeros.

Hay personas que llegan a preocuparse hasta por lo que ya sucedió. ¿Por qué nos preocupamos con lo pasado o nos interrogamos acerca del futuro, si el presente está lleno de oportunidades que reclaman nuestra atención? El sabio supera el pasado sin caer de nuevo en el error.

La preocupación por la imagen que vendemos de nosotros mismos no es más que nuestro ego, que nos empobrece. El ego necesita siempre de alimento, a que es transitorio. Todo pensamiento y energía es alimento. El ego detesta dos cosas: ser contrariado y ser criticado. Un ego grande es siempre candidato a un gran sufrimiento. Detrás de toda víctima hay siempre un ego herido; y el dolor del ego es mucho peor que el dolor físico. El ego nos hace sufrir porque es pequeño y limitado.

Morimos por el ego, sufrimos por el ego, luchamos por el ego y después nos quejamos de que no somos felices. Mientras haya ego, habrá violencia entre los hombres. Nada existe permanentemente excepto el cambio. A cada instante tenemos una nueva oportunidad de trascender el ego, disminuyendo la preocupación por nuestra imagen.


Eliminar las preocupaciones mundanas: 

Es de vital importancia atender a las preocupaciones mundanas para dejar de preocuparse por ellas y acabar con esa persecución incesante que no nos trae más que desdicha y sufrimiento.

1. La preocupación por los objetos y los placeres sensoriales

Los cinco colores ciegan los ojos. 

Los cinco sonidos ensordecen los oídos. 

Los cinco sabores estragan el paladar. 

Las carreras y las cacerías enloquecen la mente. 



Gastar energía en obtener objetos preciosos impide nuestro propio crecimiento.



El maestro observa el mundo, 

Pero confía en su visión interior. 

Permite el ir y venir de las cosas. 

Prefiere lo que ve en su interior a lo que está en el exterior. 



Lao Tse (Tao Te Ching) 


Prestamos demasiada atención a los placeres y experiencias de los sentidos, en detrimento de nuestra visión interior. Cuando solo nos fijamos en la información que proviene de los sentidos, creamos un mundo de apariencias que, en último término, son ilusorias. Dado que todas las cosas vienen y se van, la propia naturaleza del mundo material lo reduce a algo transitorio. 

El empeño por lograr dinero, poder y admiración es una pérdida de energía, porque nunca tendremos suficiente y dedicaremos nuestra vida a luchar para conseguir más. Es imposible obtener paz y satisfacción interior cuando estamos dominados por la sensación de que no tenemos suficiente.

2. la preocupación por el reconocimiento y el prestigio

La aprobación y la ignominia parecen algo inquietante. 

Alcanzar un gran prestigio no hará sino afligirte. 

¿Por qué son inquietantes la aprobación y la ignominia? 

Actuar buscando la aprobación es humillante: 

inquietante cuando se consigue, 

inquietante cuando se pierde. 



¿Por qué un gran prestigio no hará sino afligirte? 

La causa de nuestros problemas 

está en nuestro ego. 

Si no tuviésemos ego, 

¿de qué habríamos de preocuparnos? 



El verdadero yo del hombre es eterno, 

y sin embargo pensamos: “Soy este cuerpo y pronto moriré”. 

Si no somos un cuerpo, ¿qué desastres nos pueden sobrevenir? 

El que mira a todas las cosas como se mira a sí mismo 

está preparado para ser guardián del mundo. 

Quien se ama a sí mismo como a los demás 

está preparado para ser maestro de la vida. 

Lao Tse (Tao Te Ching) 



3. Buscar el reconocimiento y la aprobación de los demás no es el camino de Reiki.


Perseguir con ahínco la obtención de un gran prestigio y llamativas distinciones, para exhibir tu propia importancia, responde a un estilo de vida propio de una mente que depende de factores externos para ser feliz y no de su natural voz interior.

Reki no fuerza las cosas ni interfiere en ellas; las deja actuar a su manera para que produzcan resultados de forma natural. Toda aprobación debe llegar a ti de esa manera magnífica. Cualquier desgracia que te acaezca se presentará igualmente como parte de la perfecta asociación con el Tao.

Cuando te elogian, te conviertes en esclavo de las alabanzas que vienen de afuera y otra persona controla tu vida. Si te desaprueban, te esfuerzas aún más en cambiar sus mentes, y sigues estando dirigido por fuerzas externas.

El camino de Reiki consiste en tomar conciencia de nuestra naturaleza eterna y apartarnos del yo corporal. La ausencia del ego suprime los problemas, mientras que un ego desmesurado es fuente de grandes contrariedades.

Si no somos un cuerpo ¿qué desastres nos pueden sobrevenir?. 

Te resultará muy útil en este trabajo meditar sobre las desventajas del apego (Puedes agregar a la lista otras desventajas):
  1. El apego nos confunde, si nos aferramos a experimentar únicamente placer.
  2. Por querer obtener, proteger e incrementar los objetos a los que estamos apegados, manipulamos a otros, les mentimos, les hablamos agresivamente, los robamos, sostenemos relaciones sentimentales falsas y realizamos una gran variedad de otras acciones que los dañan.
  3. Estas acciones dejan impresiones kármicas negativas que nos llevan a experimentar dificultades futuras y que oscurecen nuestra mente para el entendimiento del Dharma.
  4. Debido a nuestro apego, cuando damos a los demás algo, lo damos con una intención errónea o de manera que no consideramos a los otros; por ejemplo, hacemos que los demás se sientan obligados hacia nosotros, los menospreciamos y esperamos recibir favores o aprecio de ellos en compensación, por lo que les dimos. También nos arrepentimos de lo que dimos, lo cual destruye el potencial positivo.
  5. Incluso cuando damos algo a los demás o los ayudamos, lo realizamos de manera interesada, porque tenemos apego a recibir halagos, aprobación, aprecio o buena reputación, lo cual corrompe nuestra motivación positiva.
  6. Imagina que das a los demás especialmente aquellos objetos a los que estás más apegado. Imagina regalar tus posesiones materiales, el dinero; la ayuda y la protección; consejos del Dharma, sin usar términos técnicos; tu tiempo, tu amistad y tu apoyo. Piensa en que limpias los obstáculos que te impiden dar y en las ventajas del dar.






(3) (KANSHA SHITE) CON AGRADECIMIENTO
(El estado de no carencia) 

La gratitud es la más bella flor que brota del alma. Las palabras de agradecimiento son dulces de escuchar y difíciles de pronunciar, son como raras joyas que no estamos acostumbrados a usar, por ello, tal vez sea este el principio más difícil de seguir. Muestra tu agradecimiento a las personas que tienes cerca y observaras cambios positivos en su vida. Limpiamos nuestra mente y creamos una egrégora de luz por medio del perdón y del agradecimiento. Muchas personas piensan que tienen muy poco, o nada que agradecer. Consideramos obvias muchas cosas que en verdad constituyen un presente: la vida, el planeta, el sol que brilla y nos calienta, el aire que respiramos, los animales y las plantas que nos alimentan. Hemos de ser conscientes de los incontables dones que nos ha concedido la vida. Por desgracia, el ser humano sólo da valor a las cosas después de que las pierde. Como afirma el refrán popular: No conocemos el valor del agua hasta que el pozo se seca.
Ciertamente es una tarea bastante difícil mostrarse agradecido por todo lo que la vida nos ofrece y constituye el primer paso para hacer de tu vida un terreno de prósperas cosechas.

En este planeta nada falta, es el sistema de distribución lo que no funciona de forma correcta. 
Primero por la codicia del hombre; después, por nuestras imaginaciones sobre la carencia. Cuando nos colocamos en una permanente actitud de agradecimiento, sintiéndonos agradecidos no por lo que recibimos sino por lo que somos y sabemos, comenzamos a atraer magnéticamente la abundancia y nada nos faltará. La gratitud nos coloca en sintonía con el principio de la abundancia. Vivir en estado de gratitud es vivir en abundancia, que es nuestra condición natural.

El significado de las cosas no está en las cosas en sí, sino en nuestra actitud en relación con ellas.
Si tú te centras en lo que no tienes, continuarás con esa carencia. La petición es una afirmación de carencia. Cuando decimos que deseamos algo, estamos produciendo esa experiencia (el deseo). Muchos se equivocan al quejarse por tener que ir a trabajar cuando lo correcto sería que se sintiesen agradecidos por tener trabajo; sienten fastidio por el trabajo doméstico, en vez de agradecer el tener una casa; se quejan de la salud, en lugar de agradecer el hecho de estar vivos; se quejan de que el país no les ha dado todo lo que querían, en vez de agradecer el haber nacido, olvidándose de que obtenemos más de nuestros países de lo que suponemos; se quejan de que llueve en vez de agradecer la limpieza de la polución y el bien para la agricultura que significa la lluvia; se quejan por no tener zapatos, mientras que otros no tienen pies (lo adecuado sería agradecer el tener pies). Si las personas comprendiesen más, juzgarían menos. En lugar de lamentarnos por los sufrimientos deberíamos aprovecharlos como grandes aprendizajes.

Cuando agradecemos por anticipado aquello que deseamos, reconocemos la existencia de eso que deseamos. Así pues, la postura adecuada no es la de súplica, sino la de agradecimiento. De alguna manera no debemos pedir nada en nuestras oraciones porque no sabemos lo que nos es realmente útil.

Deja de pedir y pásate a agradecer; verás cómo cambian las cosas. Agradece incluso a tus enemigos, a los que te critican, pues son críticas de gran utilidad. Muchas veces las críticas muestran verdades, defectos, haciéndonos tomar conciencia de aquello que necesitamos mejorar. Agradece esa ayuda gratuita. Algunos críticos son maestros a los que nada se paga. No hay duda de que resulta mucho mejor ser perseguido que ser perseguidor.






(4) (GYO WO HAGEME) TRABAJA DILIGENTEMENTE
(Esfuerzo gozoso)

Llevar un modo de vida correcto. Esto significa hacer un trabajo para mantenerse y ganarse la vida que no sea dañino para los demás; no trabajar en cosas que requieran matar, robar o ser deshonesto. Hay una lista tradicional de ocupaciones inapropiadas, como negociar con armas o drogas, cazar o pescar por deporte, ya que todas ellas causan sufrimiento a otros. Un modo de vida correcto es parte importante de la integración: “caminar de un modo sagrado, a la manera de los indios americanos. Hacer de la vida un arte”. Hacer cualquier cosa que hagamos de forma sagrada. Hacer lo que hacemos con consciencia, con honestidad.

La ley del karma dice: recogeremos lo que hemos sembrado. Si hemos sembrado un trabajo con energía honesta y productiva, recogeremos a su vez la misma energía.

Cuenta una vieja leyenda budista china que, allá por el año 250 a. de C., vivía en la antigua China un príncipe de la región de Thing-Zda, al norte de país, que estaba a punto de ser coronado emperador. De acuerdo con la ley, debería casarse previamente. Sabedor de esto, resolvió establecer una prueba entre las jóvenes de la corte para descubrir de este modo aquella que resultase digna de su propuesta. Al día siguiente anunció el príncipe que recibiría, en un acto especial, a todas las pretendientes a su mano y lanzaría un desafío. Una vieja dama, criada del palacio desde hacía muchos años, al oír los comentarios de los preparativos sintió una cierta tristeza, pues sabía que su joven hija estaba profundamente enamorada del príncipe. Al llegar a casa y contar a la joven lo que el príncipe se proponía hacer, se quedó asombrada al oír de labios de la joven que esta se proponía asistir al acto. Entonces, le preguntó incrédula: ¿Qué pretendes encontrar allí, hija mía? ¿No comprendes que estarán presentes todas las jóvenes más ricas y bellas de la corte? Aparta esa idea de tu cabeza. Sé lo que sufres, pero no conviertas tu sufrimiento en una locura. Pero la hija le respondió: Mi querida madre, no estoy sufriendo y tampoco estoy loca. Sé que jamás podré ser la elegida, pero esta es mi oportunidad para que, al menos, pueda estar durante un momento cerca del príncipe. Esto ya me hace feliz, pues bien sé que otro es mi destino.

Esa noche llegó la joven a palacio. Como era de esperar, allí se encontraban todas las jóvenes más bellas, ataviadas con sus vestidos más hermosos, adornadas con las más ricas joyas y llenas de toda determinación. Finalmente, el príncipe anunció las reglas del desafío: daré a cada una de vosotras unas semillas. Aquella que dentro de seis meses, me traiga la más bella flor, será escogida para convertirse en mi esposa y futura emperatriz de China.

La propuesta del príncipe se encontraba acorde con las profundas tradiciones de aquel pueblo que valoraba mucho el hecho de “cultivar” algo, ya fuera una costumbre, una amistad o una relación. Pasó el tiempo y la dulce joven, como no tenía mucha habilidad en labores de jardinería, cuidaba con mucha paciencia y ternura la semilla que había recibido, pues estaba segura que si la bellaza de la futura flor llegara a ser tan grande como el amor que sentía por el príncipe, no tenía necesidad alguna de preocuparse por el resultado. Pero transcurrieron los seis meses y nada había florecido. La joven lo intentó todo, utilizando cuantos métodos conocía, pero nada había nacido de la semilla y cada día veía más lejos su sueño, al tiempo que cada vez sentía más profundo su amor. Finalmente, transcurrieron los seis mese y nada había florecido. Consciente de su esfuerzo y dedicación, le dijo a su madre que, independientemente de las circunstancias presentes, pensaba volver al palacio en la fecha y hora establecidas, pues no pretendía otra cosa que sentirse durante un momento cerca del príncipe. Así pues, en la fecha señalada, allí estaba ella, portando un vaso vacío, mientras las demás jóvenes portaban su flor, cada una de ellas más bella y rara que la de sus rivales. La joven se sintió absorta ante tanta hermosura. Nunca había presenciado nada igual. Por último, llegó el instante tan esperado. Apareció el príncipe y fue observando, con mucho cuidado y atención, cada una de las flores que portaban sus pretendientes. Tras contemplarlas todas un vez más, anunció su veredicto: su futura esposa sería la joven del vaso vacío. Pero, con mucha serenidad, el príncipe explicó su decisión: Esta joven fue la única que cultivó la flor que la hace digna de convertirse en emperatriz: la flor de la honestidad, pues todas las semillas que entregué eran estériles.

Este principio de Reiki también tiene que ver con nuestro propio esfuerzo, el esfuerzo correcto. Si no ponemos esfuerzo, nada se consigue, se dice en el Abidarma, la psicología budista, que el esfuerzo es la base de toda consecución, los cimientos de todos los logros. Aunque queramos llegar a la cima de la montaña, si nos quedamos sentados en la base pensándolo, nunca va a suceder. Es gracias al esfuerzo, a escalar realmente la montaña, a dar un paso tras otro, que se llega a la cima. Raman Mahrshi, un gran sabio de la India moderna, escribió: “nadie consigue nada sin esfuerzo. El control mental no es un derecho de nacimiento. Aquellos que consiguen algo, deben ese logro a su perseverancia”. Pero el esfuerzo debe ser equilibrado. Estar muy tenso y ansioso es un obstáculo.

La energía debe ser nivelada con la tranquilidad. Es como si estuvieras tratando de afinar las cuerdas de una guitarra; si están demasiado tensas o demasiado flojas, el sonido no es bueno. En nuestra práctica también es así, tenemos que ser persistentes y perseverantes, pero con una mente relajada y equilibrada, haciendo un esfuerzo, pero sin forzar. Hay mucho por descubrir en nosotros mismos, muchos niveles mentales que comprender. Al hacer el esfuerzo, el camino se abre, Nadie va a hacerlo por nosotros. La iluminación del Buda resolvió su problema, no resolvió el nuestro… excepto en mostrar una dirección. Cada uno de nosotros debe andar el camino por sí mismo. 

La diligencia, nutre el fervor en nuestra práctica. Es un entusiasmo sin miedo a demandar trabajo, y es el antídoto para la pereza.

Segun la filosofía budista podemos distinguir 3 tipos de diligencia:
Diligencia como Armadura 
La diligencia como armadura se manifiesta como un coraje intrépido, permitiendo a uno a vencer todos los obstáculos. Uno no ve a ningún enemigo porque nada aparece como una obstrucción y, por consiguiente, nada provoca problemas. Nuestra diligencia nos impulsa a seguir adelante intrépidamente. Cuando se les asigna una tarea, algunas personas se quejan incluso antes de empezar. “Shifu, veo tantos problemas en esto.” Estos quejosos ven problemas en lugar de oportunidad. Pero hay otros que consideran todos los obstáculos y dificultades como parte del proceso del crecimiento espiritual y del aprendizaje. Ven los problemas como oportunidades de mejorar sus propias habilidades. Como resultado, se benefician incluso de los desafíos más difíciles. Dichas personas están practicando el paramita de la diligencia. 


Diligencia Virtuosa 
La segunda diligencia es la que reúne todas las virtudes. Las virtudes aquí se refieren a las prácticas del Dharma y el crecimiento interior y espiritual.

Los practicantes que se dedican a este tipo de diligencia emplean las experiencias del cuerpo, el habla y la mente y todos los fenómenos del ambiente como oportunidades para practicar. No importa lo que experimentan ni lo que encuentran, todo su ser está lleno de la aspiración de práctica, en todo momento. Ésta es la verdadera diligencia. 

Los ojos de un practicante diligente están bien abiertos ante las oportunidades de practicar, en cualquier lugar y en cualquier momento. Si pierden una oportunidad de practicar, la perseguirán y la agarrarán. Para emplear la metáfora, si el autobús está partiendo de la parada, ellos lo perseguirán, no quieren abandonar la oportunidad de practicar. 

Diligencia Compasiva 
El tercer tipo de diligencia es aquella que beneficia a los seres sensibles. Esta es la diligencia de los grandes bodhisattvas, que perseguirán a los seres sensibles hasta el infierno, el cielo o cualquier otro reino de existencia, para asegurar de que obtengan liberación. Este tipo de dedicación de asegurar la liberación de las personas comunes es muy diferente de las búsquedas románticas entre hombres y mujeres. Los bodhisattvas no exceptúan a ninguno de los seres sensibles, y no están allí para imponer las ideas, o para forzar algo a los demás. Los Bodhisattvas están allí para beneficiar a los seres sensibles, para hacerles sentir seguros y tranquilos, y para ofrecerles oportunidades de dirigirse hacia la liberación. 





(5) (HITO NI SHINSETSU NI) SÉ AMABLE CON LOS DEMÁS
(La generosidad altruista)

La vida es muy sencilla. Recibimos lo que damos. En cierta ocasión, en una ciudad del interior del Estado de Minas Gerais, un panadero fue a quejarse al delegado porque, según creía, el vendedor de quesos le estaba robando, toda vez que le vendía 800 gramos de queso asegurándole que era un kilo. El delegado pesó el queso y comprobó que solamente pesaba 800 gramos., entonces mandó prender al vendedor de quesos bajo la acusación de utilizar una balanza fraudulenta. El vendedor de quesos, al recibir la acusación, le confesó al delegado que no tenía pesas en casa y que por eso lo que hacía era poner dos panes de medio kilo en un platillo y un queso en el otro. Cuando el fiel de la balanza quedaba equilibrado, calculaba que tenía un queso de un kilo. El delegado quiso comprobar el hecho y mandó comprar dos panes de medio kilo de la panadería del acusador, pudiendo constatar que los dos panes equivalían a un supuesto kilo de queso. El delegado concluyó que quien estaba estafando era la misma persona que acusaba de fraude al vendedor de quesos.

No hagas a los otros hombres lo que no quieres que ellos te hagan.

Todo esto está estrechamente relacionado con lo que podemos llamar pensamientos libres de crueldad significa pensamientos de compasión, sentir el sufrimiento de los demás y desear aliviarles. Tenemos que desarrollar pensamientos totalmente libres de crueldad hacia cualquier ser viviente.

Debemos adoptar una actitud que nos permita armonizarnos con lo que nos rodea, para establecer la apropiada ecología de la mente, de modo que no estemos en disonancia con los demás o con la naturaleza que nos rodea. El primer aspecto de ese modo de relacionarse con el mundo es el de habla correcta. Habla correcta significa no decir lo que no es verdad y no usar un lenguaje calumnioso, ofensivo o duro; antes bien, decir palabras honestas que ayuden, para crear así una vibración de paz armonía.

Decir la verdad hace que nuestras relaciones sean fáciles y sin complicaciones. La honestidad en el habla también refleja la honestidad con nosotros mismos. Hay muchas cosas en nuestra mente y en nuestro cuerpo, tensiones de todo tipo, incomodidad, cosas que no queremos ver, cosas sobre las que nos mentimos, la veracidad en el habla es la base para ser honestos en nuestras propias mentes y es aquí cuando las cosas comienzan a despejarse. Es entonces cuando empezamos a ver con claridad, a tratar todas las neurosis de la mente.

Otro aspecto es la acción correcta. Esto quiere decir no matar, minimizar el dolor que infligimos a otros seres; no robar, esto es, no tomar lo que no se nos ha dado; y no tener una actividad sexual incorrecta, lo que en el contexto de nuestra vida cotidiana puede entenderse, en su forma más básica, como no causar sufrimientos a los demás por codicia o deseo de sensaciones placenteras.

No siempre podemos ver el gran alcance y consecuencias de cada uno de nuestros actos, debemos tener mucho cuidado en no producir perturbaciones en el entorno y por el contrario emanar apacibilidad, amor y compasión.

La suerte o el azar no son más que consecuencias de nuestros pensamientos y acciones. Una de las leyes naturales más importantes es la ley de causa efecto: Todo lo que hagas experimentar a otro, lo experimentarás tú algún día. Somos dueños de nuestra voluntad y de nuestro libre arbitrio, libres para actuar y sembrar, en beneficio o en perjuicio de la colectividad, pero obligados de forma implacable a recoger el resultado de la siembra. Podemos esperar que el otro nos haga lo mismo que le hicimos. La intención de los grandes maestros es la de orientar a las personas para evitar un futuro mal, liberándolas de la severidad del karma.

La palabra karma procede del sánscrito, un antiguo idioma hindú, considerado sagrado en algunos templos iniciáticos. El término se compone del prefijo “kar”, que significa hacer o actuar, y del sufijo “ma” que quiere decir efecto o acción. Karma significa, por tanto, que toda causa genera un efecto semejante, determinando el propio destino de las personas. Así pues, karma es la causa y el efecto, o la justa reacción a una igual o idéntica acción. Sin embargo, no es la ley del ojo por ojo y diente por diente como muchos piensan. Es una ley que ajusta, pero no castiga. No es una ley específicamente punitiva, pues también es generosa con las buenas acciones. Cada “causa” bueno o mala, en el presente producirá un efecto, bueno o malo en el futuro.

Albert Einstein decía lo siguiente: La vida es como arrojar una pelota contra la pared: si se arroja una bola azul, volverá azul; si es verde, volverá verde. Si se arroja la bola débilmente, volverá sin fuerza; si se la arroja con fuerza, regresará fuertemente. Por eso nunca arrojes una pelota en la vida sin estar preparado para recibirla. La vida no da ni presta; no se conmueve ni se apiada. Todo cuanto hace es retribuir y transferir aquello que le ofrecemos.

Nuestro progreso espiritual depende de nuestro modo de pensar, sentir, hablar y actuar en el mundo material. Todos los pensamientos, emociones, palabras y acciones generan un tipo de karma para el futuro, ya sea bueno o malo. Debemos tener cuidado con las palabras. La calidad interior de una persona se refleja en lo que sale de su boca. Las palabras son la droga más poderosa usada por la humanidad.

No existe el débito kármico. Quemamos nuestros karmas cuando rescatamos las deudas o efectos de las culpas del pasado; cuando recibimos de vuelta el resultado de lo que hicimos y aceptamos este rescate. No todo lo que parece ruin es ruin. El moho, que es un hongo, resultado de la putrefacción, era visto como una cosa negativa; pero de él se puede extraer la penicilina, descubierta por Fleming, que sala innumerables vidas. El veneno de las serpientes cobra, de los escorpiones y otros animales ponzoñosos se utiliza en la industria farmacéutica, produciendo más beneficios para la humanidad que daño causan estos animales con su mordedura.

No desprecies a nadie porque esté mal vestido. Usted no es en nada mejor que esa persona. Todos los seres humanos son especiales. Sé humilde, debemos procurar respetar a todos con humildad, pues si respetas serás respetado, al examinar tus propios defectos, puedes aprender a aceptar a los demás.

Al buscar el bien de nuestros semejantes, encontramos el bien propio. Esta es la verdad más fundamental y sin embargo es la que más ignora el ser humano. Vivir sólo para sí es destruirse, vivir por el amor de prójimo es crecer de forma divina.

Vemos que los jóvenes siguen a los grupos, los adultos a quienes les parecen semejantes, y que los viejos se quedan solos. Sé amable y ten atenciones con los más viejos. Piensa en su futuro, no esperes una sonrisa para mostrarte amable, tu sonrisa constituirá para el otro la certeza de que puede contar con usted en ese momento. Una sonrisa es la manera más barata de mejorar su apariencia, porque enriquece mucho la expresión de su cara. El rostro es el espejo del alma. Conocemos a una persona por su sonrisa. Si la primera vez que nos la encontramos se ríe de forma agradable, su interior será excelente.

Criticar es una especie de vicio de la mente. Cuando nos ocupamos de la vida ajena no nos concentramos en nuestros propios ideales. Por consiguiente se trata de un enorme desperdicio de energía. No cambiamos el mundo, ni siquiera a los demás, diciéndoles que obran equivocadamente. No se confunda, no hay críticas instructivas. Cuando queremos ayudar a alguien, debemos dar ejemplo y no hacer hincapié en sus errores, Lo mejor es que procuremos, en primer término, cuidar de nuestra propia vida.

Es preciso que no confundamos las cosas, ser amable con las personas no significa necesariamente dejarlas hacer lo que quieran; no significa eliminar el término “no” de tu vocabulario. Aprende a decir no en el momento adecuado. Muchos problemas se producen cuando, de manera inapropiada, tú dices sí.

Todas las criaturas proceden de la misma esencia. Si destruimos la naturaleza, nos destruiremos a nosotros mismos. El mundo es una Unidad del hombre con la Naturaleza. La existencia es un Todo del cual formamos parte. La unión es la verdad Máxima, y la evolución no es más que otra palabra para el movimiento en dirección de la verdad.

Saber lo que es verdadero y no hacerlo constituye la peor cobardía. Maltratar a los animales es demostrar cobardía e ignorancia. Ningún tipo de violencia es justificable, especialmente si se ejerce sobre un ser indefenso. Propaguemos el amor hacia los animales y su protección y habremos llevado acabo una de las misiones más bellas y nobles de nuestra vida.

Todos los seres y todas las especies del sistema son importantes. Cuando talamos un árbol, destruimos una parte de nuestra propia vida. Una especie no puede sobrevivir sin la otra. Por desgracia, sólo concedemos importancia a los seres que poseen dinero, estatus e influencia. Existen pueblos, como los Kaunas de Hawai, que no cogen una flor o una hierba, que no matan ningún animal para comer o para utilizar su piel, sin pedir permiso al alma-grupo de ese ser. Paradójicamente, a esos pueblos los calificamos de primitivos.

No podemos destruir la naturaleza sin sufrir las consecuencias de nuestros actos inconscientes. Una vez que el último de los árboles se quede sin frutos y se haya envenenado el último de los ríos, el ser humano se dará cuenta de que el dinero no se come.





Helio Corbí Vasalo 

Comments